Innovar en estado de catástrofe
Siempre ha sido un dolor de cabeza para las empresas el reducir riesgos en los negocios. ¿De qué manera nos enfrentamos a los cambios de mercado?, ¿Cómo nos protegemos de la fluctuación del dólar?, ¿Cómo hacer frente a la aparición de nuevos competidores en la industria?, son temas que toda empresa debería estar constantemente analizando, pero ¿Qué sucede cuando nos enfrentamos a hechos inesperados, que cambian el rumbo de la economía en forma repentina?.
El terremoto del 27 de febrero de 2010 ha golpeado a todo el país, no sólo a las regiones afectadas por los movimientos fueron las perjudicadas, sino que Chile completo. La economía creció sólo un 2,7 por ciento en febrero, las ventas en supermercados retrocedieron, se ha producido un aumento de los precios, como es el caso del valor de las casas habitacionales, materiales de construcción y alimentos, y en los próximos meses seguiremos viendo repercusiones como éstas.
Por otra parte, estamos a la espera de las decisiones económicas que adopte el gobierno, y las medidas para inyectar los recursos necesarios para la reconstrucción del País, lo cual influirá directamente en la economía nacional, como por ejemplo, en la posible caída del dólar.
No conforme con todo lo anterior, desde hace algunas semanas se está hablando del alza en los impuestos para las empresas, lo cual traerá repercusiones inmediatas, donde en la mayoría de los casos, serán traspasados estos costos a los clientes.
Con este escenario, ¿es posible pensar en innovación?, la respuesta es sí, y ahora más que nunca. Cuando nos enfrentamos a escenarios tan adversos como estos, es necesario pensar y actuar diferente, no dejarse llevar por un negativismo generalizado y tomar acciones frente a los problemas.
Por una parte debemos aprovechar las oportunidades que nos ofrece un periodo de crisis, ser capaces de responder a las necesidades inmediatas que brinda el mercado, actuar con rapidez ante oportunidades de corto plazo, pero por otra parte no debemos dejar todo a la improvisación, la innovación debemos incorporarla como un proceso metodológico al interior de las compañías y no solo como oportunidades fortuitas que aparecen en el camino.
La innovación no es un proceso simple y que se pueda planificar a largo plazo, pero si se puede incorporar como parte de la estrategia corporativa de un empresa, de manera tal de generar un proceso continuo de innovación, con responsables de esta labores y con una visión permanente de generar valor a la compañía.
En situaciones como estas es cuando más debemos pensar en innovar, siempre en época de crisis están quienes en forma pasiva esperan las repercusiones y quienes enfrentan con decisión y salen adelante.
La invitación está hecha, a innovar y salir airosos frente a esta difícil situación, y sobre todo, que sea el inicio de un proceso constante de innovación al interior de la empresa. Y en este camino, los emprendedores no están solos; incluso se abrió un Concurso para apoyar a los chilenos con ingenio para encontrar soluciones a los problemas del terremoto, y hay una vasta gama de organizaciones dedicadas al fomento de la innovación, sólo hay que tomar la oportunidad.
Por Alvaro Ossa Daruich
Coordinador Proyecto Spin Off
Instituto Internacional para la Innovación Empresarial 3IE de la Universidad Santa María
