Junio 01 , 2018

El nuevo Seremi de Economía, Javier Puiggros, es emprendedor de nacimiento. Su emprendimiento que empezó en el Instituto 3IE de la USM y que ahora dejó para adentrarse en política, fue el primero en Chile en utilizar el Internet de las Cosas.

Ahora, desde la vereda estatal, busca generar un impacto positivo en las personas de la región y en esta entrevista nos cuenta su diagnóstico y lo que quiere en innovación y emprendimiento para el gran Valparaíso.

Javier, ¿cuál es tú visión del emprendimiento e innovación en la región?

Esta región, junto a Santiago y Concepción, es un lujo desde el punto de vista del emprendimiento a nivel nacional. Tenemos un ecosistema que ha venido desarrollándose a lo largo del tiempo y que hoy tiene un nivel de madurez bastante importante. Tenemos actores como iF Valparaíso 3IE, Housenovo, el Hub Global de la PUCV, Chrysalis, 3IE, etc. Un núcleo de universidades que dan un background de investigación en innovación importantes. Por lo tanto, yo creo que se combinan muchos factores que han hecho que el emprendimiento en la región sea un ecosistema bastante fructífero, con una salvedad, que tenemos una fuga de talentos importantes hacia Santiago, es algo que tenemos al debe, que se queden en la región.

¿Cuál podría ser el incentivo?

Es un tema difícil y creo que va de la mano con un tema candente y que es tendencia, la descentralización. Al tener mayor autonomía regional podría ser interesante para los emprendedores quedarse o venirse a la región. Hoy en día, los emprendedores tienen que darse cuenta que vivimos en un mundo global, que uno puede vender desde Viña a China, Londres y a cualquier lugar del mundo. No es necesario estar en Santiago para vender, sino que puede hacerlo desde acá también.

Tenemos ventajas competitivas, la Región de Valparaíso tiene un nivel de mano de obra bastante más barata. Tenemos acceso a universidades en la zona, por lo tanto, un modelo interesante puede ser instalarse acá productivamente y tener oficinas comerciales en Santiago.

¿Alguna ciudad referente para nuestra región?

Es difícil. Desde el punto de vista de otras regiones. Pero se habla mucho que Viña y Valparaíso, por el entorno universitario y emprendedor, pueda tener un símil con lo que es Sillicon Valley en California. Es interesante compararse, porque nos permite tener el desafío e ir en ese camino, pero tenemos claro también que nos falta mucho por recorrer, pero si uno no se pone estos desafíos importantes, tampoco avanza o se prueba para avanzar.

¿Cómo ha sido el rol del privado?

Acá en la región hace falta una red de inversionistas ángeles, que apoyen a los emprendimientos en su etapa inicial, cuando aún son proyectos, que pueda ayudar desde el mundo privado a los emprendedores, no solo con capital, sino que también con la experiencia, el aporte que va acompañado con redes de contacto que pueden tener los mismos inversionistas y además que puedan hacer llegar las necesidades que tienen las empresas tradicionales, y que buscan soluciones creativas para resolverlas.

¿Innovación abierta?

La innovación abierta es un tema transversal a todos los centros de emprendimiento de la región y yo creo que es muy importante e interesante, y eso vincula a la empresa con la universidad. A mí me gustaría ir un paso más allá, hacer una vinculación un poquito más directa de las universidades con las empresas, es decir, las universidades tienen competencias y capacidades de innovación e investigación que hoy en día no están en el radar ni en la mira de las empresas. Éstas tienen problemáticas de innovación o científicas que no son parte de su desarrollo productivo pero que podrían ser interesantes para la universidad abordarlas. Así que hacer un match y algún tipo de trabajo en conjunto, mezclando estas necesidades con las competencias y capacidades es un camino interesante para mejorar la productividad de la empresa y de estas oportunidades que nazcan emprendimientos nuevos para la industria nacional.

¿Cuál es la importancia de los Mentores al emprender?

Yo creo que los emprendedores son mentores por naturaleza, les encantar compartir sus experiencias y apoyar a otros. Es algo natural en ellos. El innovador necesita la parte práctica, que les vayan mostrando un poco el camino, las piedras con las cuales otros empresarios se han tropezado y que permitan a ellos tener un camino más fluido y además abrirles redes de contacto que puedan generar más oportunidades.

Los mentores son un canal importante de apoyo y crecimiento para los emprendedores.

¿Cuándo empezaste a emprender?

Yo nací emprendiendo, vengo de una familia emprendedora. Me acuerdo de que cuando era chico, tomaba los cocos de las palmas chilenas y los vendía a los compañeros. Mi papá siempre fue emprendedor, mi mamá fue emprendedora, mis abuelos también lo fueron, mis hermanos también lo son. Yo creo que tiene que ver mucho con el ejemplo de nuestros padres y como uno se va formando y sintiendo el emprendimiento mientras crece.
Partí emprendiendo formalmente estando en la universidad, desarrollando proyectos de un hardware electrónico en el marco de un fondo Innova, lo completamos y no seguimos por ese camino, se terminó ahí.

Con el paso del tiempo vimos una nueva oportunidad con una tecnología incipiente en ese momento, las redes inalámbricas de sensores. Nos interesamos con un grupo de compañeros y desarrollamos este proyecto. En este contexto yo conocí al 3IE, porque vine a tocar puertas para ver quién podía apoyarme en el desarrollo de este emprendimiento y vimos la oportunidad de presentar un proyecto Fondtec en ese tiempo, y en conjunto con el 3IE logramos ser beneficiados. Ahí partió nuestro trabajo con la incubadora, realizando la operación desde sus oficinas los dos primeros años de ejecución. Esto fue el año 2004.

¿Qué te ha parecido la evolución de las incubadoras desde ese tiempo?

En ese tiempo éramos poco los que estaban incubados. Estaban todas las incubadoras en pañales, nosotros empleamos un modelo bastante interesante que todavía replicamos: estar cerca de la universidad, trabajando con alumnos de último año, invitándolos a ser parte de la solución de esos problemas y a través de su desempeño incorporarlos a nuestra empresa. Es así como se armó el primer equipo de Wiseconn, con prácticamente puros “sansanos”, que venían desde distintas carreras y que aportaron con su trabajo y desarrollo a los primeros productos comercializables de la startup. Wiseconn, es la primera empresa de IOT en Chile orientada al manejo integral del agua para la agroindustria.

Esta compañía aún sigue, puedo decir con orgullo que Wiseconn está vendiendo en California tecnología de punta a agricultores y sin ningún grado de timidez frente a la competencia que puede ser generada en el mismo Estados Unidos. Wiseconn es un gran caso de éxito respecto a un emprendimiento que se ha desarrollado durante mucho tiempo.

¿Cómo ser emprendedor te puede ayudar en la Seremi?

Yo vi la oportunidad de entrar en política como un emprendimiento más, yo salí de la operación diaria de mi empresa, y desde ese momento, hace un año atrás, conocí el mundo de la política desde adentro, en Evopoli, que es mi partido.

El cambio lo hice por el compromiso, porque cuando uno ve la oportunidad, tiene las ganas de ir y solucionarlo, hacerte cargo de ese problema para hacer la diferencia. Uno ve la posibilidad de servir, rendir al máximo y generar un cambio en la sociedad. Mi trabajo, al hacerlo correctamente, genera un impacto sumamente positivo en la gente, como generar empleo y trabajo más estable.

¿Qué mensajes le darías a los que quieren emprender?

A los emprendedores que están empezando les puedo decir primero que tienen una suerte inmensa, tienen un apoyo impresionante, con el mundo a sus pies gracias a la globalización e instituciones como Corfo, Sercotec, las incubadoras, las universidades, etc. Así que mi recomendación es a que se atrevan, que no tengan miedo, porque si su idea es potente y le ponen todo el empeño y dedicación que requiere, yo sé que van a poder tener éxito, pero tienen que jugársela, creerse el cuento. A lo mejor, no va a ser a la primera, no va a ser a la segunda, pero siendo perseverantes y dedicados van a tener éxito.

¿Influye la marca de la USM?

A nosotros siempre nos comentaron que no hay que inventar la rueda de nuevo. El 3IE fue esa plataforma, llegamos al lugar que ya tenía una estructura, que ya tenía una red de contactos y a partir de esa plataforma, crecimos y dimos un segundo y tercer salto. Si uno quiere partir todo desde cero, creando sus propias redes de contacto, sin el apoyo, es un camino mucho más difícil.

La marca de la USM y del 3IE es sumamente importante. Estar en el Instituto 3IE entrega un sello distintivo que se lleva con orgullo y abre muchas puertas.

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