Enero 12 , 2015

LaTercera3 El emprendedor destacó en los premios Eureka con Freepot, maceta gourmet inteligente para cultivos domésticos. A pesar de las dificultades que conlleva el emprendimiento, la perseverancia fue fundamental para que Pablo Genovese lograra sacar adelante sus proyectos. Así lo aseguró tras haber ganado en la categoría Start-Up -que destaca a emprendedores creativos con potencial a nivel local e internacional- en los premios Eureka, iniciativa impulsada por SURA y diario La Tercera. El concurso, que en su primera versión llegó a su fin el pasado 7 de enero, destacó la innovación y el espíritu emprendedor de 45 concursantes que con su creatividad aportan diariamente al desarrollo regional y nacional. Genovese destacó con su producto “Freepot”, consistente en un macetero inteligente gourmet para desarrollar cultivos en el hogar. La iniciativa, que se originó por la necesidad de más terrenos cultivables, hoy busca nuevos horizontes en América Latina, Centroamérica y Estados Unidos. ¿Cómo nace la idea de un macetero inteligente? Mi socio y yo estudiamos ingeniería en diseño y nos enseñaron a abstraernos con un problema antes de comenzar a trabajar en una solución. Analizamos las problemáticas mundiales y nos dimos cuenta que la población crece a un ritmo acelerado y que se proyecta un crecimiento de casi 3 millones de personas más para el 2050 y nos estamos quedando sin tierras cultivables- Como si eso fuera poco, las ciudades están muchos más urbanizadas. Es evidente que en un futuro no muy lejano van a existir problemas alimenticios y la comida saludable va a escasear y será más cara. Entonces la idea surge por la necesidad de terrenos cultivables... Exacto. Ahí, empezamos a desarrollar todo el tema del autocultivo al interior del hogar, con énfasis en transportar la magia del campo a las ciudades altamente pobladas. Ese era el fin con el que nos juntamos y empezamos a trabajar. ¿Cuál fue la principal dificultad que tuvieron que enfrentar? Llegar a un producto final. Uno tiene muchas ideas, pero cuando las pasas de la teoría a la práctica hay un montón de factores que no consideras, como los proveedores y la logística. ¿Y tuvieron inconvenientes con el financiamiento? Como cualquier emprendimiento y como cualquier empresa al principio se te cierran varias puertas y nada, sólo hay que persistir. En realidad es más perseverancia que cualquier cosa. ¿Con qué capital iniciaron su proyecto? Estamos incubados actualmente en Corfo. Nos encontramos en la segunda fase de un fondo que nos dio $50 millones. Con eso pudimos costear desde un inicio la puesta en marcha, la difusión, la patente, los registros de marca, la investigación, el desarrollo y la producción. ¿Cuál fue el stock inicial de su producto? Era súper chico, de 100 Freepots. Estábamos con eso y nos pasó que vendimos más de lo que podíamos producir. Ahí nos vimos en la disyuntiva de hacer algo, crecer y salimos en la búsqueda de capital privado para transformar esto en algo grande. Ahora vendimos el 20% de la empresa y vamos a trabajar durante el 2015, en los primeros seis meses, en hacer un plan piloto de una producción pequeña de unos 300 freepots mensuales. Y a partir del mes seis, buscaremos un financiamiento de mayor envergadura para producir más. ¿Cómo lograron la venta del 20% de Agrofree? Fuimos a un evento y un par de inversionistas se interesaron y finalmente cerramos con un grupo compuesto de dos inversores. A ellos les gustó la propuesta y se la van a jugar por apoyarnos comprando nuestra empresa por US$100 mil. Con eso pretendemos hacer algunas optimizaciones al producto y fabricarlo a una escala masiva, pensando sobre 5 mil unidades y, justamente, llevar Freepots de Chile al mundo. ¿A quiénes está dirigido el producto? A los consumidores verdes, que tienen poder adquisitivo, de un estrato medio alto, principalmente el segmento ABC1 o C2. Ellos están dispuestos a pagar más por soluciones que entreguen un beneficio mayor, una mejor calidad y que contribuyan con el medio ambiente. ¿Se distribuye en todo el país? Vamos a empezar vendiendo en Valparaíso y en Santiago, porque la región Metropolitana concentra el 70% del segmento al cual apuntamos y al 70% de las tiendas a las que queremos llegar inicialmente. Todo el tema de las regiones lo vamos a hacer a través de la página web con reparto a domicilio y después de los seis meses tal vez podríamos cerrar con algún retail. El Freepot lleva un brazo lumínico y sensores, ¿qué efecto tienen en el crecimiento de las plantas? El producto incluye semillas, nutrientes y viene con dos tipos de maceteros que se llenan con un sustrato especial creado por nosotros. Todo esto va con un tanque de agua que es el contenedor que tiene un sensor de nivel que te dice hasta cuándo colocar agua y el brazo lumínico, que tiene una luz Led, que permite asegurar que las plantas crezcan en cualquier lugar y en cualquier condición. Actualmente, ustedes venden sus productos online ¿pretenden buscar un lugar físico? Totalmente. Hicimos una venta en verde para tantear el mercado y afortunadamente nos fue súper bien. Ahora, estamos buscando una estrategia que vamos a empezar en los próximos meses y que apunta a producir una cantidad constante de Freepots mensuales. Con eso vamos a buscar un ingreso en tiendas especializadas. ¿Están realizando gestiones para salir al mercado internacional? Estamos hablando con México, Colombia, Costa Rica, Brasil y Estados Unidos. No te puedo contar mucho con quiénes estamos hablando, porque son proveedores grandes y tenemos un acuerdo de confidencialidad. En cuanto a logística ¿cómo van a llevar a cabo la exportación? El producto es súper exportable, no es complejo en cuanto a la forma y su delicadeza. El único tema son las semillas y, justamente, lo que estamos viendo es hacer una alianza a donde nosotros mandamos el producto sin la semilla y los que los reciben llenan los contenedores. Y en cuanto a logística, estamos asociándonos con empresas que trabajan distribuyendo y vendiendo otros productos.

Fuente: La Tercera

Noticias recientes

Ver todas las Noticias