Enero 17 , 2020

Cristian Estrada creó Eficagua, una tecnología que optimiza el consumo de agua en la agricultura, y ahora fue destacado por el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), que anunció este jueves a los 35 innovadores menores de 35 años más importantes de Latinoamérica en 2019.

Un granito de arena contra la sequía

Fuente: La Tercera

En 2014, Cristián Estrada (33) se desempeñaba como voluntario medioambientalista en el humedal El Yali, en la región de Valparaíso. En su estadía, pudo notar el dramático descenso del agua en el lugar, producto de su uso por parte de los agricultores para regar los cultivos aledaños.

Empleando sus conocimientos en biotecnología decidió contribuir al desarrollo del medioambiente, aunque en un principio no tuvo gran acogida. “Lo del humedal me afectó tanto, que decidí que ese era el problema que quería resolver”, señala a La Tercera.

“El humedal se estaba secando. La actividad agrícola estaba sacando el agua que lo alimentaba, y pensé que si pudiese ayudar de alguna forma a que la agricultura tomara menos agua, quizá no fuese tan terrible en el futuro. Pero resulta que el problema se extendió a todo el mundo“, agrega.

De esta forma nace Eficagua, una Start-up impulsada por el Instituto 3ie de la USM que se enfoca en mejorar las condiciones del suelo y potenciar las raíces de los cultivos por medio de mejoras en un compuesto especialmente diseñado para estos fines. Su producto estrella es “Humesuelo”, una mezcla de pequeños granos de arena que mejora la capacidad del terreno para retener el agua, por lo que el riego dura más tiempo.

El método también se ayuda de seres vivos en el suelo que ayudan a las plantas a convertir mejor el agua a alimento, y con menos agua, producir más.

“Postulé a muchos fondos y me fue mal porque venía del mundo de la ciencia y no me entendían. Luego nos ganamos un Corfo y en 2016 comenzamos las operaciones acercándonos a agricultores con prototipos de nuestra idea y la validamos en terreno”, cuenta. “A pesar que este principio se había introducido antes en Chile, para muchas personas aún era demasiado nuevo. Ya tenemos 28 experiencias en total en la región de Valparaíso“.

Estrada menciona que en Chile la regulación del código de aguas da al proyecto una capa extra de complejidad: “Aunque podamos ayudar a los agricultores, ellos tienen la misma cantidad de agua para sacar y seguir usando. Por ello, el ahorro de agua se destina a conservar y regenerar bosques, el desarrollo de especies nativas, agua potable para consumo humano y ecosistemas hídricos”, afirma.

Como todos los ganadores anteriores, Estrada también se muestra contento por el reconocimiento del MIT. Sin embargo, afirma tener una duda que espera pronto resolver.

“El año pasado alguien me nominó, pero hasta ahora no sé quién fue“, señala.

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