Enero 08 , 2018 Escrito por Sergio Romano.

“Emprender es duro, no solamente perdí a mis socios, perdí a mis amigos”.

Annti Kulppi es Comunidad Feliz, un hombre alegre, cordial y con excelente disposición para contestar más de una hora de preguntas desde las 8 de la mañana. A sus 26 años este emprendedor logró levantar un proyecto que estuvo muy cerca de morir en el momento que sus socios y amigos se bajaron del buque y optaron por el camino menos riesgoso, ese mismo que Antti quiso dejar atrás.

La influencia familiar y servicio militar en Finlandia

De padre finlandés y mamá emprendedora, la influencia de su familia fue una motivación y aliciente para llegar a ser el hombre de negocios que es hoy, según él tener un respaldo así y la claridad de que ese era un camino posible fue de gran importancia para tomar la decisión, “yo creo que la familia influye mucho porque hay gente que no se lo cuestiona nunca. Además, que emprender es duro y hay muchos momentos en los que uno siente dudas. En los que uno puede tener el apoyo de la familia”, nos comentó. Aparte de su madre, la mayoría de sus tíos también tienen negocios propios.

Por parte de su padre, que llegó a los 30 años al país proveniente de Finlandia, vino la parte más ingenieril, y las raíces. Antti partiría a hacer el servicio militar a la tierra de sus ancestros, donde aprendió de la cultura e idiosincrasia del norte de Europa. “Yo creo que también aprendí de esa experiencia. Los finlandeses son sumamente responsables con lo que dicen y hacen”.

Los primeros pasos

Trabajador desde el colegio, a sus 15 años ya quería tener sus propios ingresos para no depender de otros. Por lo mismo, ofició de mesero, bodeguero, etc. A sus 18 estuvo muy cerca de importar sprites con aceite de Europa para vender acá, el “bichito” emprendedor estaba en estado naciente.

Salió de cuarto medio del prestigioso Instituto Nacional y se reclutó en las huestes de una importante universidad, quería ser Ingeniero Industrial de la Pontificia Universidad Católica. Terminando el primer año tuvo un ramo que le indicó el camino a seguir. “En el segundo año de universidad, empecé a trabajar para un profesor de la PUC, en la consultora Acid Labs. Ahí estuve durante un año, junté alumnos de la universidad que tenían buenas habilidades y empezamos a vender aplicaciones. Este es mi primer emprendimiento, estuve cuatro años. Desde el 2012 hasta el 2016”.

Pero hacer aplicaciones para terceros empezó a provocar un sentimiento de insatisfacción en Antti, “veía que los emprendedores no presentaban buenos proyectos y cometían muchos errores, yo quería hacer cosas de mayor calidad. También tuvimos intentos de aplicaciones propias, pero no podíamos dedicarle el tiempo necesario, por lo que también fracasaron, el equipo también no era el idóneo”.

Comunidad Feliz-Parte 1: “El momento más duro” 

Comunidad Feliz es un software de administración de edificios y condominios que ayuda a transparentar y hacer más eficientes los procesos. Sus principales funcionalidades son la generación de gastos comunes, la liquidación de sueldo de los trabajadores y, por otra parte, la coordinación social del edificio.

El proyecto nace por la llegada de Alejandro, primo de Antti a Santiago, viviendo en varios edificios, “vimos el problema de que en esos ocho edificios siempre la cuenta de gastos comunes más grande era de la que menos información uno tenía, era súper irregular. En eso, encontramos la oportunidad de hacer las cosas mejor”.

Así partieron con Comunidad Feliz, ya habían encontrado el problema que querían resolver. Antti, junto a su primo y sus dos socios, que no se involucraron tanto. “Con Alejandro nos ganamos el Capital Semilla de Corfo, y hablamos entre todos los socios que había que dedicarse full time porque para mí era un requisito hacerlo”. ¿El resultado? Dos de los cuatro socios no quisieron continuar, Antti también estaba perdiendo un par de amigos, a los 4 meses su primo decide dejar el proyecto, había quedado solo. Comunidad Feliz estaba a un paso de desaparecer…

Comunidad Feliz-Parte 2: “el camino indicado”

“Estaba solo, fue duro”, nos comenta Antti ante la pregunta de qué era lo que sentía en ese momento. Pero estaba convencido de que Comunidad Feliz podía triunfar, había que hacerlo bien. “En ese momento visualicé todas las opciones que tenía en adelante con el proyecto, anoté cinco. Lo primero que hice fue salir a vender, a buscar clientes. Así rápidamente la historia fue cambiando, conseguí las primeras ventas, lo que me dejaba más tranquilo”.

Pero no podría hacerlo solo, necesitaba nuevos socios, un equipo. Así fue como en la ceremonia de titulación de la universidad se paseó por todos los grupos, dando un pitch sobre Comunidad Feliz. El resultado fue tener dos nuevos socios, que dejaron muy buenos trabajos, con sueldo altos, para unirse al día siguiente a Antti. David Peña se haría cargo del área comercial y Pablo Exss de las finanzas.

El camino no fue fácil, Antti trabajaba unas 16 horas diarias, haciéndose cargo de la programación de la plataforma y el fondo otorgado por Corfo se acababa. “Se nos acabó el fondo del Semilla en junio de 2016, aguantamos hasta octubre y nos quedamos con ocho mil pesos en la cuenta corriente. En este momento llegó nuestro primer inversionista”. La llegada de estos recursos fue el punto de partida para el despegue de Comunidad Feliz que cuenta hoy con más de 700 comunidades usando su software.

Corfo y el Instituto 3IE

Emprender en tecnología no es fácil y partir es mucho más complicado. “El fondo inicial es muy importante para la formación de la startup. En el momento que uno está haciendo empresa, con todo lo que conlleva, desde la ineficiencia hasta entender el negocio”, nos relata.

El Capital Semilla les dio la posibilidad de trabajar en el proyecto mientras no tenían ingresos para poder sobrellevarlo, “aunque sea con un sueldo de 300 mil pesos y ahorrando lo más posible”.

En esa etapa también se recibe la ayuda de las incubadoras de negocios, en este caso del Instituto 3IE, quienes aportaron en la guía, cuestionamientos y la difusión de Comunidad Feliz. “En una etapa inicial yo creo que es más útil, porque te cuestionan cosas que hacías, también del 3IE nos pudimos conseguir a uno de los inversionistas, Gonzalo Rojas, que estuvo en el I&B. Lo otro es que estar con la marca de la Universidad Técnica Federico Santa María nos da un respaldo importante, nosotros en todas nuestras páginas tenemos publicado que somos una empresa apoyada por la USM, porque la gente en Chile valora un montón la trayectoria, y un emprendedor por lo general, no la tiene”.

Comunicación Feliz.

Los medios de comunicación son claves, así lo define el emprendedor, y es que Comunidad Feliz lo entendió así desde un principio y logró una gran cantidad de publicaciones y apariciones realizando la gestión correspondiente. “Uno como emprendedor llega muy bien a todos porque es una historia de cambios, de innovación. En general son atractivos para el público. Eso lo hemos ido aprendiendo en el camino. Hemos recibido ayuda del Instituto 3IE, de Wayra, de Fundación Chile, etc. Nosotros también nos hemos dedicado a hablar con los periodistas, a llamarlos por teléfono, les contamos en qué estamos, qué estamos haciendo”.

10 Empresas

Después de una hora conversando con Antti, el resto del equipo empieza a llegar a la oficina para trabajar en Comunidad Feliz, son un grupo alegre y joven, identificados con su empresa. No queremos retenerlo más tiempo. Así que preguntamos por su futuro, sus sueños.

¿Cómo te ves en el futuro?
Emprendiendo, no me veo como empleado. Me puse la meta de crear 10 empresas y trabajar cerca de 50 años. Esto es lo mío y voy a cumplirlo.

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