Marzo 05 , 2018 Escrito por Sergio Romano.

Historias 3IE

 Hismael Alayo, emprendedor fuera de Chile:

 “Si no fuera por el 3IE estaría como la mayoría, en una empresa de índole más corporativa”

 El ex alumno de Ingeniería en Informática de la Universidad Técnica Federico Santa María, comenzó a emprender desde los 22 años, después de pasar por un Taller que dictaba el 3IE, en ese tiempo. Actualmente trabaja como Business Manager para LATAM en Colombia, con una fintech llamada Movizzon (www.movizzon.com).

 ¿Emprender?

 De niño, en el colegio, nunca se cuestionó el hecho de tener una empresa propia, no conocía lo que era emprender y tampoco le llamaba mucho la atención. Así terminó su época escolar, en la Scuola Italiana de Valparaíso, y empezó a estudiar Informática en la USM.

Recién durante su segundo año como universitario se acercó a lo que era emprender, “había un ambiente que giraba en torno al Instituto 3IE, un taller acerca de las habilidades blandas que debería tener un emprendedor”. Por lo general, el “sansano”, término utilizado para referirse a los que estudian en la Universidad Santa María, “está más enfocado a estudiar y meterse a las actividades más tradicionales de la U. Pero estaba este Taller de Emprendimiento que a mí me llamó mucho la atención”.

“Entonces, me metí al curso que se hacía acá en el 3IE, donde desarrollaban mucho las habilidades blandas del emprendedor”. Entró por curiosidad, había un “bichito” que estaba dormido y que el 3IE despertó.  Pero en un comienzo no fue lo que esperaba. A Hismael no le gustaba mucho exponer. “Estaba incómodo, como buen informático, mi fuerte era la programación y era donde me sentía más a gusto; esto era totalmente distinto, era un tema completamente participativo, donde tenías que interactuar en actividades lúdicas con los compañeros”.

Adicionalmente, este taller terminaba con la creación de proyectos de Responsabilidad Social con vecinos de Valparaíso. “Al principio no estaba muy seguro y hubiera preferido hacer otra cosa, pero al final me convencieron”. Y le fue bien, terminó el curso y siguió ligado a este programa de responsabilidad social de la universidad, que le permitió, junto con otros compañeros, participar de una competencia nacional de proyectos sociales a nivel país. Ganaron y viajaron a París; representando a Chile.

Los primeros ¿fracasos?

 Es cliché, pero también es verdad, para ser exitoso al emprender, primero tendrás que bailar con “la fea” más de una vez. Muchos emprendimientos fallan y la historia de Hismael no es la excepción a la regla. Por ejemplo, su primera aplicación móvil: La mascota virtual.

“Mascotas” se llamó este primer proyecto que nació gracias a la Feria de Software que organiza el Departamento de Informática de la USM. “Tenías tu mascota en el celular, había que alimentarla y entrenarla. Algo similar a lo que es el Pokemon Go pero 10 años atrás”. Lamentablemente para “Mascotas” e Hismael el modelo de negocios no estaba muy claro y su equipo se desintegró cuando otros compañeros comenzaron a hacer las prácticas en empresas. “Estuvimos trabajando un buen tiempo, salimos en los medios y habían hartas expectativas, pero el equipo finalmente se desarmó y nunca fuimos capaces de vender el proyecto. Fue triste, pero hay que dar vuelta la página rápido y buscar otra idea. Ese es un problema que he visto en varios emprendedores, que se enamoran de sus proyectos… Prueba, persevera, métele toda la energía, pero si ya pasó un buen tiempo y no se ve algún tipo de resultados, hay que hacer otra cosa”.

Posterior a Mascotas, Hismael con un nuevo socio desarrollaron otro proyecto, una aplicación para celulares donde las empresas podían mostrar sus servicios a través del móvil. Era un concentrador de servicios al que las personas accedían a través del teléfono (noticias, entretenimiento, banca, etc.). En ese tiempo no existía Android ni iPhone. “Nosotros teníamos la visión de que en algún momento todo iba a ser móvil!”. Ganaron un fondo Corfo, pero el timming no coincidió, necesitaban rápido que los recursos estuvieran disponibles para avanzar, pero todo fue muy lento y al año siguiente ya existía algo similar, realizado por una empresa más grande. “Fue una decepción importante porque estuvimos dedicados a eso un 100% por un buen tiempo y al final se nos adelantaron”.

Pero la caída no impidió que viñamarino siguiera probando, esta vez con un nuevo emprendimiento. Junto a su socio repensaron el modelo de su empresa: implementarían campañas digitales para el mundo de la publicidad.

El terremoto: Una oportunidad digital.

La empresa venía desarrollando pequeños proyectos en Viña del Mar, un mercado reducido para el crecimiento. Se vino el terremoto 2010, y el Casino Monticello tuvo que cerrar por un tiempo para hacer remodelaciones, pero no querían perder a sus clientes y tienen la idea de crear juegos por internet, con el logo del casino. Ahí estuvo presente la empresa de Hismael con su socio, quienes desarrollaron 1 juego por mes, “nos salió perfecto”.

Después de esa oportunidad se abrieron más puertas, los empezaron a llamar de las agencias de publicidad más importantes del país y después de un tiempo saltaron a trabajar directamente con Falabella y Homecenter. “Fue lo que nos catapultó, nos fuimos a Santiago, empezamos a crecer y ya no éramos 2, éramos 4, 5 y hasta 20 personas”. 

Abrieron una oficina frente al edificio Titanium, en Las Condes; una sucursal, en Colombia y comenzaron a vender, en Perú y Argentina; todo parecía andar bien. Hasta que entraron a un proyecto muy complejo que no pudieron terminar y adicionalmente apareció mucha más competencia, lo que significó perder a sus dos clientes más importantes: el 80% de la facturación.

Sí sí Colombia, Sí sí Caribe

 Antes de la crisis, Hismael se hizo cargo de la oficina en Colombia y se fue a vivir a Bogotá para hacer crecer la empresa en esas latitudes. “Colombia era un mercado menos maduro que el chileno a nivel digital, y ahí me empezó a ir súper bien, le empecé a vender a centros comerciales en Bogotá y Cartagena de Indias, tenía agencias de publicidad colombianas con las que trabajaba y un equipo de desarrolladores, ese fue el primer momento en que me dediqué 100% a buscar más clientes y a ganar experiencia en la venta consultiva. En un momento, cuando las cosas estaban mal en Chile, me toco hacer de todo: vendía, gestionaba la implementación, hacía instalaciones, soporte, etc. y la verdad es que el modelo no tenía escalabilidad y ya después de 7 años, estaba un poco cansado del marketing digital. Me salí de mi empresa, la cual se tuvo que cerrar al tiempo”.

Pero Hismael siguió trabajando en Colombia, fue empleado en una empresa por primera vez, pero no se pudo acostumbrar, a pesar de haber vendido su primer proyecto en 100.000 dólares. A los 7 meses dio un paso al lado. “Entrar a una empresa corporativa donde para hablar con el gerente, que era mi jefe directo, tenía que pedir casi una cita, no era para mí”. 

Movizzon

Al renunciar, decide irse a Nueva York en busca de nuevos aires y hacer un curso en el MIT. Pero, al poco tiempo, lo llaman de la Startup Movizzon (www.movizzon.com) y decide volver a Colombia, “Yo conocía a uno de los socios que decidió jugársela por abrir oficina en Bogotá y quería que fuera parte del equipo”.

La empresa tiene una herramienta que permite monitorear y medir la experiencia de usuarios en canales digitales a través del uso de robots (sistema automatizado de software) que hacen lo mismo que una persona en un portal web o APP pero 24/7 y generando alertas en tiempo real.

A los tres meses ya habían conseguido a uno de los bancos más grandes de Colombia como primer cliente, el crecimiento ha sido exponencial logrando contratos con grandes marcas, expandiéndose también a países de Centroamérica como Costa Rica y Honduras.

 Factor Clave: La venta.

 El éxito o fracaso de un proyecto puede tener muchas variables y circunstancias. A veces es el equipo, un mal estudio del mercado o simplemente la ineficiencia del emprendedor. Pero hay un punto que para Hismael es clave: Vender.

“A un emprendimiento yo lo veo como un buzo que baja con un tanque de oxígeno a buscar algo y ese tanque de oxígeno tiene 10 minutos. En esos 10 minutos tienes que vender, tienes que conseguir un cliente, no puedes esperar 9 minutos para desarrollar tu producto y en un minuto venderlo, porque ya te ahogaste, yo creo que esa es la gran diferencia”.

 Se nace o se hace

 La vida de Hismael se puede calificar como tranquila. Tuvo una buena educación escolar y universitaria. Sus padres se separaron cuando él tenía 3 años de edad, su mamá es profesora y su papá tenía una empresa en Venezuela, por lo que iba a visitarlo todos los veranos desde que tenía 10 años. Ahí conoció, quizás inconscientemente, lo que era emprender y tener la responsabilidad de llevar una compañía.

En la infancia fue más bien introvertido. “Le hacía el quite a hablar en público. Me di cuenta que era una debilidad que tenía y me dije, esto no puede ser, así que en todos los proyectos de equipo de la universidad yo me ofrecía a presentar, con el tiempo fui mejorando, hoy en día es súper normal estar presentando resultados a Vicepresidentes de los bancos con los que trabajamos”.  

 Otro aspecto que lo marcó en su vida fue entrar a Bomberos, “ese fue un antes y un después, por la importancia que tiene la institución a nivel de relaciones de amistad y todo lo que uno aprende en la bomba: el liderazgo, trabajo en equipo, líneas de mando, ahí sí que uno conoce lo que es trabajo bajo presión. Para mí ha sido la mejor escuela que he tenido”.

Según Hismael un emprendedor se hace, por lo menos eso fue lo que pasó con él. “Quizás había un bichito emprendedor dentro de mí que empezó a salir a la luz en la universidad, gracias al Taller de Emprendimiento que realizó el Instituto 3IE.

¿Dónde crees que estarías ahora sin ese taller?

“Difícil pregunta, yo creo que estaría como la mayoría de mis compañeros, en una empresa de índole más corporativa, no tengo idea en cual ni en qué, pero sí, estaría en una empresa y no en una Startup a cargo del área comercial.”

Se nos hace tarde. Hismael tiene que ir a preparar el lanzamiento de Pura Vita, un emprendimiento familiar con base en Viña del Mar y relacionado con producción de jugos naturales prensados en frío (www.zumospuravita.com), el cual ya ganó un fondo de Sercotec y ya tiene sus primeros clientes regulares. También nos cuenta que está trabajando junto con dos amigos en otro emprendimiento, Avant Premiere (www.avantpremiereapp.com), aplicación móvil para los amantes del cine.

Hismael se despide, ya la próxima semana vuelve a Bogotá y nos deja sus datos de contacto por si alguien quiere compartir sus experiencias en detalle (hismael.alayo@gmail.com / www.linkedin.com/in/hismaelalayo).

Historias recientes

Ver todas las Historias